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El sector de la moda y las tendencias que no pasan desapercibidas

El sector de la moda es un mundo que parece ir a contra reloj no solo por intentar estar al día en tendencias de diseños, materiales y procesos sino también con sus cambiantes consumidores que cada día son más exigentes, nuevos gustos difíciles de develar y comportamientos que parecen impredecibles. Por si fuera poco un entorno cada vez más competitivo al que deben adaptarse estas empresas y donde su tamaño no es definitivo para hacerse a un espacio en el armario de estos mismos consumidores, pues parece haber cabida para miles de pequeñas empresas que no temen en nada enfrentarse a los tradicionales gigantes. Lo que sí está claro, es que al final solo sobrevivirán aquellos que logren adaptarse de la manera más ágil teniendo en cuenta la unión de diferentes aspectos.

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Ahora bien ¿cómo se puede hacer frente a tantos retos?

De acuerdo a los expertos en el sector de moda en España, se puede hablar de cinco elementos importantes que bien usados pueden ser factores críticos de éxito para cualquier empresa de moda, pero de no saber usarlos traería nefastas consecuencias para estos negocios. Los elementos o palancas como las han llamado que deben ser gestionadas de manera cuidadosa y con suma cautela, son: estrategia, transformación, innovación, gestión de riesgos y capital humano. Estas palancas son vectores importantes de crecimiento e impulso, que además son transversales a todas las áreas de las compañías de moda.

Concretando un poco más sobre dichas palancas de crecimiento y acercándonos a acciones concretas, debemos hablar de las tendencias que en el sector han ido convirtiéndose en estrategias empresariales, ayudando a las compañías de moda españolas a posicionarse en el mercado. Las tendencias plenamente identificadas por los expertos y que deben ser centro de atención en los próximos años, son: internacionalización y nuevos mercados, sostenibilidad ambiental y responsabilidad social, nuevas fórmulas de distribución física, adopción de nuevas herramientas tecnológicas y no menos importante la revolución del consumidor.

Cuando se habla de la tendencia de internacionalización de compañías de moda españolas, se pone en la mira países con características similares a las de países como aquellos que conforman América Latina, un mercado con cierta cercanía de cultura e idioma que cuenta con una clase media creciente y que a pesar de considerarse un mercado maduro aún existe cabida para diferentes jugadores, como puede ser el caso de marcas de moda infantil quienes impulsados por una alta tasa de natalidad pueden encontrar un mercado atractivo.

No cabe duda que tendencias complementarias a la introducción a nuevos mercados, se presentan en el comercio electrónico como un refuerzo importante, sin embargo lo que no es tan obvio son las fases progresivas para comenzar este tipo de procesos de expansión a mercados aún no explorados, con desembarcos electrónicos.

El desembarco electrónico, no es más que fases progresivas de internacionalización con presencia única del comercio electrónico disminuyendo en gran medida las inversiones iniciales y más bien apostando a una presencia digital. Es decir, una expansión electrónica progresiva que comienza cuando en primer lugar se habilitan envíos a otros países, posteriormente o de manera simultánea se traduce la página web al idioma del nuevo país y por último, solo de ser absolutamente necesario se abren oficinas allí. Ejemplos exitosos de esto que llamamos pure players, son: Asos, Eshop, Hawkers, Privalia, Amazon, Zalando o Vente Privee, entre otros.

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Yendo en la misma línea de estar de cara al cliente, también toman fuerza conceptos alternos de distribución como Flagships Store, tiendas ‘insignia’ (proveniente de la traducción literal del término buque insignia) presentes en importantes calles referentes de moda o showrooms, un modelo de atención cuidadosamente personalizada, los cuales nacen como respuesta a la exigencia de exclusividad, personalización y sentido de cliente único que se vuelve cada vez más común. Y cambia entonces el concepto de consumidor infiel, por un consumidor ‘multifiel’ a aquellas marcas que le dan lo que necesita, en el momento que lo necesita y por el canal que lo quiere tener.

Y ¿cómo poder conocer las necesidades de un cliente cambiante?

Es aquí donde aparecen las tendencias relacionadas con las nuevas tecnologías que están transformando el sector de la moda como las FashTech con el fin último de satisfacer las demandas de los consumidores, facilitandoles la comunicación con sus marcas favoritas y permitiendo a las empresas mayor cercanía para conocer de primera mano eso que esperan de ellas y ofrecer en general mejores experiencias.

Lo anterior se logra ya no solo a partir de recoger una cantidad inmensa de datos, que es lo que se venía haciendo hasta el momento; ahora estos datos deben ser procesados, analizados y puestos en contexto con ayuda de la magia de la tecnología para que las empresas puedan ajustar sus ofertas, seleccionar de manera más adecuada el mejor canal de comunicación y finalmente extraer la esencia de ese cliente único. En lo que se deben enfocar las empresas de moda en un escenario de miles compitiendo por un pedazo de tarta, es lograr no que aumente el número de clientes, sino que los que ya existen repitan.

Consumidores

También como aporte de la tecnología a la gestión diaria que finalmente impacta la experiencia de los consumidores, es la gestión más eficiente de los productos y en general de los stocks que ahora con etiquetas Rfid (siglas de Radio Frequency IDentification, en español identificación por radiofrecuencia) que permiten a las compañías de moda en tiempo real controlar sus stocks. Este tipo de tecnologías recientemente implantadas y/o en desarrollo nos demuestran que realmente la transformación a todos los niveles es absolutamente necesaria para sobrevivir. Otros ejemplos, son los beacons para una comunicación directa y en tiempo real ‘operador de moda – consumidor’ por medio de mensajes de texto enviados vía bluetooth, y en su fase inicial pero con prototipos cada vez más reales, probadores inteligentes.

No podemos dejar de lado aquellas tendencias que aparecen con un gran sentido social y de sostenibilidad, como respuesta a un nuevo tipo de consumidor que reclama más justicia, más equidad, mayor protección a su entorno y principalmente a su bienestar particular. Ante esto, marcas como H&M llegan con sus colecciones Conscious Collection, mientras otras grandes marcas se suman a la SAC (Sustainable Apparel Coalition) con acciones como la del reciclaje y recogida de prendas para darles nuevo uso, reducir residuos o convertirlos en fibras. Por otra parte en términos de distribución, las exigencias de sostenibilidad medio ambiental en algunos casos han hecho que grandes empresas replanteen sus medios de transporte de sus mercancías.

Con este panorama, el mayor desafío para las empresas en general y específicamente para las empresas de moda, consiste principalmente en lograr adaptarse a un entorno agresivo, ya no es suficiente con hablar de omnicanalidad, transformación digital, nuevas tecnologías o diversificación, no solo hay que tenerlo todo, también hay que ir un paso más allá.

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