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El Blockchain mucho más allá del Bitcoin

El Blockchain o cadena de bloques es un pilar fundamental de Bitcoin, pero en realidad podría ser el epicentro de muchas más aplicaciones y sectores. Esta manera de transferir digitalmente un mensaje nos ofrece ventajas claras en cuanto a seguridad o integridad de dicho mensaje, y aunque en teoría todo indica que la relación Blockchain-criptomonedas es inseparable, este componente va mucho más allá.

Antes de ver para qué se está usando la cadena de bloques más allá de Bitcoin, es importante recordar que cada bloque del Blockchain (enlazado uno con otro emulando el efecto cadena), guarda una copia de cada actividad registrada en un libro mayor existente. En ellos, se guardan los datos de las partes y cada uno de los detalles de las actividades que se hayan realizado con su hora y fecha correspondiente.

En caso de producirse un cambio no autorizado en alguno de los nodos del sistema, estos son autónomos para decidir si aceptan o rechazan dicho cambio ya que todos los nodos de la cadena poseen una copia del libro mayor anteriormente mencionado. Por esta razón, ya no se necesita una parte central que dictamine de quién es cada dato o acción ya que cada parte de la cadena tiene la misma información y autonomía para decidir.

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(Imagen: www.elinternetdelascosas.com)

El Blockchain es una infraestructura que te permite construir sobre internet, y crear otra capa sobre la que las personas tendrán la posibilidad de poder intercambiar valor entre ellas. Esto va a afectar a una gran variedad de sectores además de la banca como: el sector de los seguros, el sector energético, telecomunicaciones, cadenas de valor de logística, etc.

La idea podría extrapolarse a corporaciones altruistas (ONGs) que evitarían también posibles fraudes con donaciones y cuya gestión sería pública y transparente para que los fondos recolectados pudieran ser auditados.

La gestión de la identidad es otro de los segmentos en los que la cadena de bloques también está comenzando a dar pasos importantes. Actualmente, es muy complicado poder verificar la identidad de los usuarios, algo que sin duda ayudaría a crear o establecer un sistema de pagos electrónicos fiable y de confianza.

También se lograría la esperada descentralización de los sistemas y con ello se daría un gran paso en nuestra ciberseguridad ya que al tener información en varios nodos individuales, estos actúan de manera independiente y en caso de amenaza solo quedaría afectado el nodo en cuestión no todo el sistema.

Hoy en día dicha descentralización está en buena medida desvirtuada por redes sociales como Facebook o Twitter en las cuales hay que identificarse con infinidad de datos ante un ente central.

Otra aplicación muy interesante de la cadena de bloques sería la de la gestión de los derechos de autor y las licencias de trabajos creativos.

En Ascribe llevan tiempo colaborando con Creative Commons Francia para desarrollar un sistema con el que los autores y creadores de trabajos creativos, libros, contenido, material de investigación, material académico, etc. podrán acceder a una nueva forma de verificar quiénes son los responsables de la obra, gestionar su uso, compartirlo, etc. Todas las transacciones o actualizaciones quedarían registradas en la cadena de bloques.

El impacto del Blockchain cada vez es mayor y ya se está dejando notar en varias instituciones muy consolidadas que no han querido renunciar a los beneficios inmediatos que podría brindarles la cadena de bloques. Su implantación experimental es ya una realidad en el Nasdaq Private Market. En España conocemos el interés que ha despertado en el sector de la banca con entidades como Bankinter o BBVA tanto por el Blockchain como tal como por el Bitcoin.

Nuevas criptomonedas que compiten con Bitcoin

Ethereum es la nueva criptomoneda que está comenzando a hacer sombra a Bitcoin, de hecho, ha conseguido llevar el concepto de Blockchain a otro nivel.

Su popularidad se debe a que es algo más que una criptomoneda, se trata de una plataforma de computación (contratos inteligentes) basada en Blockchain.

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Los contratos inteligentes, son piezas de código software que se ejecutarán de forma transparente de cara al usuario y que normalmente incluyen una transacción financiera. Ethereum incluye la posibilidad de crear un software distribuido sin limitación alguna que se ejecutará en el Blockchain y que puede conllevar la ejecución de pagos.

Simplificando, un contrato inteligente es un código software que dice «si pasa esto haz esto otro» de una forma distribuida en el Blockchain y que por tanto no puede manipularse.

Este tipo de “contratos” son por un lado inmutables, una vez que se crean no se pueden modificar ni falsificar y al tratarse de una red distribuida, en detrimento de una red central, la seguridad es mucho mayor. Por otro lado, mediante estos contratos se pueden llevar a cabo diferentes actividades como seguros y actividades financieras. Además tendría una determinante importancia en el campo de las votaciones online ya que podría evitar posibles manipulaciones y con ello evitar repercusiones económicas y financieras negativas para la sociedad.

Aparte de la capacidad de Ethereum para ejecutar código en su Blockchain, si nos ceñimos estrictamente a las características como criptomoneda, existen bastantes diferencias con Bitcoin: la más importante es que no hay límite de emisión de Ethers, la moneda de Ethereum, mientras que con Bitcoin hay un límite fijo de 21 millones. Esto implica que llegará un día en que no se crearán más Bitcoins y se convertirá, por tanto, en una moneda deflacionaria.

En cuanto a capitalización del mercado, que mide la cantidad de dinero que existe en ambas monedas, todavía Bitcoin tiene la delantera, casi el doble. Existen casi 40.000 millones de dólares en Bitcoins frente a los 20.000 millones de Ethers. También es importante ver el volumen de transacciones, que de momento sigue ganando Bitcoin, con 1.549.330.000 de Bitcoins movidos frente a 719.505.000 de Ethers en las últimas 24 horas. Todavía hay mucho más movimiento en Bitcoin, pero claramente los números de Ethereum son espectaculares.

Los defensores de este tipo de esquema en bloque ya han dejado claro que las posibilidades del Blockchain son casi infinitas e ilimitadas a la hora de aplicarse a nuevos y actuales mercados, así como a nuevos servicios (o existentes) que pasen a esa rutina descentralizada. La red de usuarios de este esquema se convierte en fuente de confianza, en una forma de conferir legitimidad a la moneda u objeto que se acoge a la cadena de bloques. La transparencia y eficiencia de esta nueva forma de actuar es, a priori, un concepto prometedor que puede llegar a ser sumamente relevante en un futuro muy cercano.

 

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